miércoles, 28 de agosto de 2013

VIERNES 23 (PEOR QUE SI HUBIERA SIDO VIERNES 13).

EL CUENTO DE MOVISTAR
Capítulo cuarto: 1ª Parte
EL DELITO

Seguro que más de uno me podrá llamar soñador o quizás aún peor: iluso cuando siga leyendo; pero pienso como Martín Luther King cuando decía que “abrigo el sueño de que un día los hombres se den cuenta de que han sido creados para vivir juntos como hermanos... y que la fraternidad será el orden del día de un hombre de negocios o la palabra de orden de un hombre de gobierno”. Lunes 19 por la mañana, nos levantamos casi de noche aún, salimos de viaje, vamos a estar unos días fuera. Recordáis esos tacos de escritorio con una paginita para cada día, el que tengo en la mesa se ha vuelto muy laico, y salvo decirme el día en mes en varios idiomas, prácticamente no me aporta nada nuevo que me desarrolle como persona. Añoro aquellos antiguos, que además te dejaban alguna máxima, un refrán... ¡como me reía con algunos chistes!.

Pues ese es nuestro delito: CONFIAR EN LOS DEMAS, confiar en MOVISTAR.

Pero volviendo a aquellos mensajes, recuerdo uno que decía más o menos: “PREFIERO QUE ME ENGAÑEN DIEZ VECES A PERDER UNA SOLA VEZ LA FE EN LA HUMANIDAD”, me niego a tener una visión restringida y egoísta del individuo, quiero creer en ti, y en ti, y en ti... es necesario generar buenas energías, confiar en el otro; es necesario comprendernos e intentar comprender a los demás.

NUESTRO DELITO: CREER EN EL HOMBRE

La libertad y la igualdad nos tienen que llevar a la fraternidad, sino: guerras... prepotencias... Además del egoísmo y el autointerés en el hombre hay donación y reciprocidad. Para nosotros esto es evidente. Sí, ¡llámanos ilusos!, ¡confiados!; pero queremos andar por la vida sin pensar que nos van a dar una puñalada por la espalda, pesimistas, creyendo que no hay solución y el camino es el odio y la guerra.
Y yo, tú, nosotros... podemos si nos empeñamos.

Le leía estos días a Juan Esteban Balderrain que lo que define el principio de fraternidad “es la superación de la asimetría, propia del campo político, por la cual por influencia, persuasión, coacción o manipulación, un sujeto con poder obliga a otro a hacer algo o impide que otro u otros hagan una determinada cosa”.
A que os suena: “coacción o manipulación, un sujeto con poder obliga a otro a hacer algo o impide que otro u otros hagan una determinada cosa…”

Un momento se suspense mientras pasamos a la 2ª Parte.

Paco H.

2 comentarios:

  1. Yo también quería creer en el ser humano, pero la vida me ha enseñado a golpes que se debe creer lo justito. Y la confianza no es algo baladí para ir regalándola. Hay que ganársela. Pero la gente sencilla va (vamos) por ahí regalándola pensando eso de "tó er mundo é güeno" o la frase esa que has escrito ("prefiero que me engañen diez veces...").

    Creemos que las leyes y la Justicia están de parte de nosotros, los honrados, así que firmamos contratos con toda la ingenuidad del que se siente seguro.

    Y las compañías lo saben. Saben que se ganan nuestra confianza con simple y falsa publicidad. Y luego, cuando estás en sus redes, todo son problemas para salir del atolladero.

    Se puede dar un voto de confianza a ciertas personas pero, cuando hay dinero por medio, me atrevo a decir que la mayoría son capaces de traicionar esa confianza. Los periódicos están llenos de casos de estos. Y no hablemos de las familias destrozadas por las herencias.

    Si esto es así entre gente sencilla, imagínate lo faltos de escrúpulos que tienen que ser los que toman esas decisiones contra los clientes de grandes empresas como Movistar. Son altos directivos, no cualquier pelele de la compañía. Cómo habrán llegado a donde están. ¿Por ser buenas personas? Te aseguro que no. Están ahí porque han sido los mejores tiburones de su promoción, y piensan seguir siéndolo para llegar tan alto como puedan. Te comerán a ti y a mi e incluso, si pueden, a sus compañeros directivos de Movistar. Son auténticos depredadores, no seas iluso. Y están en todas las grandes empresas, en todos los bancos, en todos los partidos políticos y, por supuesto, en las pequeñas empresas también.

    Gracias a tiburones como esos a mi me han bajado el sueldo y subido los impuestos, y millones de personas han perdido su trabajo y miles sus casas. Les importamos una M.

    Si quieres seguir siendo iluso, estás en tu derecho. Pero luego no te quejes. Ahora ya sabes con quién te la juegas.

    Siento parecer tan duro, pero creo que es el tono justo para este comentario.

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  2. Por momentos estoy de acuerdo contigo, Escorpiuser. Y tienes toda la razón en que la decencía, la honradez, el gusto del servicio por lo público... está despareciendo en España.

    Sin duda tienes razón.

    Y aunque se que cuando me descuide me la volverá a pegar, intentaré ir creando pequeñas células de confianza a mi alrededor. Se me acaba de ocurrir que habría que pedir una nueva asignatura en nuestros colegios e institutos: "la cultura de la confianza", igual dentro de unos años se podría haber invertido la tendencia.

    Gracias por tus aportaciones.

    Un saludo.

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